El sábado 6 y domingo 7 se presentó, con motivo de su décimoquinto aniversario, la Asociación Cultural Arpegio en el Teatro Víctor Raúl Lozano Ibañez, más conocido como Teatro UPAO. En esta ocasión, el evento fue un Concierto de película.

La asociación cultural fue creada por los hermanos Joe y Diego Rodríguez González, talentosos músicos quienes brindan enseñanza gratuita a niños y adolescentes. De esta forma, el arte será una parte importante de los jóvenes, ayudará a su desarrollo e incluso podrán encontrar un futuro laboral.

En esta ocasión, se presentaron la Orquesta de Barro y la Banda sinfónica: dos proyectos pertenecientes a Arpegio. El primero, comenzó el 2004 en El Porvenir y ya ha ofrecido más de 100 conciertos en distintas ciudades del país; hoy en día, alberga más de 70 niños. Por otro lado, la Banda Sinfónica, conformada por 45 integrantes, es el proyecto más reciente: fue creada el año 2016 y es la primera banda sinfónica exclusivamente de vientos en Trujillo.

Joe Rodríguez, director y cofundador de Arpegio, comenta que, para el evento en UPAO, practicaron durante 2 meses. Sin embargo, deben de tener entre 5 y  años de preparación para tener el privilegio de tocar en un concierto como este.

El concierto presentó 18 temas entre películas antiguas y actuales. Comenzó con la conocida obertura de 20th Century Fox y me gustaría decir que terminó con el sonundtrack  de Avengers End Game. Sin embargo, por lo que pareció un problema de coordinación, el último tema presentado fue el de La Máscara.

Musicalmente hablando, fue una gran presentación. El único tema al que sentí que le faltó algo fue al de Bohemian Rhapsody de Queen, por el género y, principalmente, por la inexistencia de un cantante.

En una presentación de este tipo, en la que la música acompaña las imágenes de una película o en viceversa, se debe tener muy en cuenta la coordinación entre la melodía y las tomas que aparecen. En la mayoría de películas se intentó hacer eso o, al menos, no poner tomas a la deriva como en muchos casos ocurre. Sin embargo, resultó a medias: en algunos casos como en El Padrino, la música sonaba pero la imagen era un diálogo extenso; cuando le tocó a Up (película con uno de mis soundtracks favoritos), todo iba muy bien, hasta la parte en la que se mostró que Ellie no podía tener hijos: la música que acompañaba esas imágenes era alegre, lo que no concordaba para nada. Así como este, sucedió con otros temas.

Mis presentaciones favoritas del evento fueron Cinema Paradiso, La Lista de Schindler y, se podría decir que El señor de los anillos. Esta última, a pesar de tener el problema de falta de coordinación, tuvo la ventaja de que no terminé de ver la saga y las imágenes que pasaron me impactaron bastante. Asimismo, una cantante con voz dulce ayudó a que el soundtrack tenga más fuerza. Realmente me impresionó.

Es importante que este tipo de programas sigan realizándose y que a los ciudadanos se los siga instruyendo en arte, ya que, como nos comentó Joe Rodríguez: “La cultura es conocimiento, es creatividad y es lo que necesita una sociedad para desarrollarse […]. En los colegios debe haber más educación musical. No nace por arte de magia, hay que preparar a la sociedad”.