Soy un fan de Tarantino, o lo fui. Sus primeras películas fueron geniales y por obvias razones fue el director que rompió el molde, haciendo de ese arte de contar historias, mediante un rompecabezas, algo sensacional. Pero como que en el camino perdió algo, siempre vi una especie de escalda entre cada filme suyo, siendo las películas impares lentas con ganas de hacer pensar mientras las pares eran aceleradas y frescas. Siendo Bastardos sin gloria (2009) la cúspide, es la cinta que juntó lo mejor de sus dos vertientes personales, aquella en la que canalizó su quehacer pausado, pero imprimiéndole un ritmo vertiginoso a ciertas escenas o secuencias, en resumen, su mejor obra de forma global.

Había una vez en Hollywood (Quentin Tarantino, 2019) nos cuenta, de su forma muy particular de ver las cosas, la historia de un actor venido a menos en el Hollywood de los 60/70, la amistad con su doble de acción, mientras de trasfondo se viene estructurando esos eventos macabros realizados por la familia Manson.

Muy buenas actuaciones, todos geniales en sus papeles. Manejo de referencias a la cultura popular de esa época más que sobresaliente al igual que el equipo de producción con las escenografías, vehículos, selección de casting; todo tal cual estuviésemos en un recuerdo de Tarantino, un recuerdo vivido y algo tergiversado, ya sea por el paso del tiempo o adrede.

Todo ello hace de esta cinta algo atractivo, pero deja en mí una sensación de que se éste Tarantino es muy diferente al que conocí y admiré, que me está traicionando en algo, que deja de lado todo lo antes explorado para darnos a cuentagotas esos estallidos de violencia o verborrea casi inteligible.

Me sentí algo perdido, ante una cinta con un metraje extenso, personajes que no evolucionan del todo, en espera de que suceda eso tan importante que cambió la historia (por lo menos en la mente de Quentin) de forma entretenida y sanguinaria siendo lo mejor de la cinta.

Creo que eso es lo que termina decepcionándome, el haber esperado algo ya conocido y que Tarantino me sorprenda con una cinta casi completamente distinta a lo habitual. Es una buena película, pero algo en mí se quebró. Espero que tras un nuevo visionado me reconcilie con la genialidad de este gran director.

Por: Federico Sabana