Actualmente, se le conoce al periodismo como una de las carreras más arriesgadas, pero a la vez, más apasionantes que una comunicador puede ejercer. Esta profesión es considerada como el portavoz en el que los ciudadanos pueden expresarse con libertad y generar cambios mediante su palabra.

“El periodismo es un maravilloso crisol de experiencias”, señala Carlos Flores Balarezo, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Privada Antenor Orrego y actualmente periodista del Diario La Industria, quien en esta oportunidad brinda al blog Yo Comunicador una breve, pero enriquecedora entrevista acerca de su profesión, experiencias y formación dentro de este amplio campo laboral.

¿Cómo nace la idea de estudiar Ciencias de la Comunicación? Y posteriormente, ¿por qué decidió desempeñarse en periodismo?

Mi inclinación por estudiar la carrera profesional de Ciencias de la Comunicación empezó desde muy pequeño, pues tengo un tío que se desempeñaba como corresponsal periodístico de Radio Programas del Perú (RPP), Red Global y Panamericana Televisión en La Libertad. Además, siempre me ha gustado defender las causas justas, tanto así que, en un primer momento, pensé estudiar Derecho y Ciencias Políticas, pero, luego, decidí abrazar el Periodismo porque, en mi opinión, es una profesión que permite ayudar a mucha gente necesitada, reivindicar derechos sociales y contribuye a construir una mejor sociedad.

¿De qué manera la formación académica recibida en la UPAO te ha servido para desarrollar tus habilidades como profesional?

Creo que la Upao, a diferencia de otras universidades, me permitió abrir nuevos mundos y oportunidades, no solo en el aspecto académico, sino, también, me ayudó a conocer distintas realidades en el ámbito social y extracurricular. La Upao es como un mundo chiquito. Allí, uno aprende a tratar con muchas personas, a ser más tolerante, a esforzarse para alcanzar un sueño y a hacer las cosas lo mejor posible, pero no para ganar, sino, para sentirse satisfecho con uno mismo. Justamente eso, es lo que nos enriquece como seres humanos. La universidad te prepara para la vida, para el buen trato social, para el trabajo en equipo y, sobre todo, para ayudar a los demás. Considero que la fortaleza de la Upao radica en su gran formación profesional en la parte humanística.

¿Qué tan importante es la experiencia al desarrollarse en el periodismo?

Hace unos días me formularon la misma pregunta y te voy a responder igual: el periodismo es una carrera que abre muchas puertas y ayuda a ayudar a los demás. Gracias al periodismo, se puede conocer a mucha gente, personajes, artistas, presidentes, reinas de belleza, premios Nobel e, incluso, hasta al mismo sumo pontífice. No obstante, si un periodista no es ético, honrado ni justo con los demás, de nada le van a servir los cartones, maestrías, diplomados o capacitaciones. La honradez, credibilidad y el buen nombre son la mejor carta de presentación de todo profesional.

¿Cuál ha sido la anécdota que marcó tu vida profesional?

En realidad, no tengo una anécdota específica, son incontables. Sin embargo, las que más recuerdo son la cobertura de la llegada del papa Francisco a Trujillo; la entrevista al premio Nobel de la Paz, Shirin Ebadi; al escritor Alfredo Bryce Echenique; entre otros. También he entrevistado a muchos políticos que hoy están encarcelados, reinas de belleza, artistas nacionales e internacionales, etc. El periodismo es un maravilloso crisol de experiencias.

¿Cuáles son los requisitos para ser un buen periodista?

Más que requisitos, creo que un buen periodista debe cumplir tres principios básicos: ética, honradez y justicia. Lo demás se va aprendiendo en el camino. Eso sí, un buen periodista tiene que estar bien informado y empapado de lo que sucede a su alrededor. Es muy fácil dejarse llevar por datos sueltos que inundan las redes sociales y repetir lo que todos dicen, pero es muy difícil diferenciarse de los demás y eso se logra estando bien informado y leyendo bastante. Además, es vital que un periodista sepa escribir bien, sin faltas de ortografía ni yerros idiomáticos. Es un pecado imperdonable que un periodista no sepa hablar y escribir correctamente.

¿Qué dificultades suele encontrar un periodista en el camino de la profesión?

En el camino del periodista existen muchas situaciones que están vinculadas a la honradez y cumplimiento de la ética. Algunas veces, he escuchado rumores sobre malos colegas que se aprovechan de nuestra noble profesión para chantajear y sobornar a terceros o beneficiarse económicamente con pagos sucios o coimas; pero es ahí cuando un buen profesional debe decir ‘no’ y rechazar estos execrables ofrecimientos. La dignidad y el buen nombre no tienen precio.

¿Qué sucedería si la sociedad no contara con la labor de los periodistas?

Si la sociedad no tuviera periodistas imparciales y honestos, quedaría convertida en un tristemente célebre carrusel de componendas y un festival de titiriteros que manejan a la sociedad a su entero antojo; se cometerían demasiadas injusticias, negligencias y abusos de poder. El buen periodista debe investigar, descubrir y denunciar con pruebas en la mano. Pero, si se equivoca, debe rectificarse y pedir disculpas. Eso es ser consecuente con uno mismo; nadie puede engañar a su conciencia.

¿Qué recomendaciones le darías a los estudiantes de Ciencias de la Comunicación para que puedan aprovechar los conocimientos que les brinda la universidad?

La universidad otorga las herramientas académicas básicas para ser un buen profesional, da las pautas cognoscitivas generales y ayuda a formar conciencia ciudadana en los jóvenes. Sin embargo, si un profesional, sea quien fuere, no se informa bien, cierra los ojos a las necesidades de los demás y se deja seducir por actos de corrupción, así haya estudiado en las cunas universitarias más prestigiosas del mundo, no valdrá ni medio centavo como ser humano. Un claro ejemplo de ello son algunos políticos: muchos doctorados, incontables maestrías, infinitos títulos y galardones, pero cero honestidad y decencia. Y de eso, al menos en Perú, estamos hastiados. La mejor recomendación es vivir con honestidad, justicia, servicio a los demás y un alto sentido de la ética. Eso nadie no nos lo quitará.