Cuando hablamos de periodismo es probable que se nos venga a la mente aquella labor relacionada a la difusión de noticias por parte de un medio de comunicación. Este concepto no es desacertado aunque a ello, yo le añadiría que el periodismo transmite información con el objetivo de acercarse inminentemente a la verdad. Es decir, el periodista debe estar seguro de sus fuentes, mucho antes de divulgar la noticia para evitar complicaciones que repercutan en el constructo social.

Espinosa de los Monteros (2014) afirma que el periodista tiene que alimentarse de conocimientos para procesarlos y emitir ideas inteligentes y bien sustentadas. Nada más cierto, pues considero que la veracidad es el emblema del buen periodista. El problema ocurre cuando el comunicador conoce la verdad y la publica a medias, ya que ese hecho se convierte, en efecto, en una falacia. Sin dudas esto genera desinformación y, lamentablemente, nutre la ignorancia de la sociedad tan “leída” como la nuestra, la cual parece conformarse con lo que les muestra un “líder de opinión” y nada más. Terrible.

El caso más reciente  ocurrió a finales de agosto. El reconocido periodista Beto Ortiz emitió en su programa televisivo “Beto a Saber”, un reportaje, en el cual mancillaba la -ya vilipendiada- imagen del burgomaestre trujillano Elidio Espinoza. De forma áspera, Ortiz afirmó  que en lugar de “robar” 3 millones de soles en remodelar la Plaza Mayor, el alcalde debía ocuparse en destinar dicho dinero a la reconstrucción de pistas, veredas y zonas damnificadas por los huaicos. Esto generó mayor repulsión de los trujillanos hacia la autoridad. ¡Vaya que fue un garrafal error del hombre de medios!

 

Vamos por partes. Se sabe que, la remodelación de la Plaza de Armas fue solicitada en 2014 por la gestión de César Acuña Peralta, la cual fue aprobada. El Estado envió dinero de sus arcas para el proyecto este año, coincidentemente en el gobierno de Espinoza Quispe. El burgomaestre debió cumplir el proceso, pues así estipula la ley.  Los que estamos al tanto, sabemos que el artículo 389 del Código Penal establece, como delito la malversación de fondos, es decir, si tú destinas el dinero a áreas distintas a la encomendada te vas derechito a la cárcel, de dos a cinco años. Así de simple y en buen cristiano.

La pregunta es: ¿acaso Beto Ortiz no sabía eso o se le olvidó explicarlo? Sabemos que es un periodista de larga trayectoria, experiencia y reconocimiento, como para pensar que   el tipo desconocía del tema. ¿A qué intereses obedeció? No lo sé. Ustedes saquen sus propias conclusiones. Lo cierto es que el periodista y su equipo cometieron un error con mayúsculas, al exponer una realidad a medias que exacerbó el morbo social.

 

No pretendo hacer una apología que encubra la deficiente gestión de Elidio Espinoza. Quienes están óptimamente informados, saben que ha hecho bien y lo que no. Punto. Sólo me limito y enfoco al análisis de un caso para mostrar como el periodista puede despilfarrar la información, alimentando la ignorancia brutal de una sociedad que se genera criterios erróneos y esboza opiniones mezquinas. Es decir, la mala labor de un profesional, quien por vender una noticia, falta el respeto a su deontología y maleduca a la opinión pública.

 


Favio Zerpa Novoa

Me apasiona el periodismo y tengo fuerte inclinación hacia el periodismo deportivo. Anhelo ser uno de los mejores periodistas deportivos del medio, pues no hay nada como trabajar en lo que a uno le satisface. Mis hobbies preferidos son la lectura, realizar actividades deportivas como levantar pesas y correr, además de escuchar música. Soy empático, seguro, autónomo y amo los retos.

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